La pedofilia (atracción sexual hacia menores prepúberes) es una condición tan estigmatizada que hablar de ello ya pone a las personas bajo sospecha. Quienes experimentan la atracción hacia los niños/as y no han cometido ningún delito sexual a menudo tienen dificultades para pedir ayuda psicológica o sexológica. La culpa, la ansiedad, la vergüenza o el miedo a no ser comprendidos deteriora la salud mental e incluso puede aumentar el riesgo de suicidio y de delincuencia sexual. Este sufrimiento silencioso también afecta a las relaciones. El miedo a ser señalados puede llevar al aislamiento, así como a dificultades a la hora de relacionarse con familia, amistades o pareja.
Comprender la pedofilia es el primer paso para desmontar las falsas creencias sobre quienes sienten esta atraccióny ampliar el enfoque preventivo con respecto al abuso sexual infantil (ASI).
De hecho, convendría recordar lo siguiente:
- No todas las personas con pedofilia son pederastas (es decir, comenten un abuso sexual contra un menor).
- Gran parte de los abusos sexuales hacia menores son cometidos por personas no pedófilas, esto es, personas que no tienen atracción hacia los niños.
- Las personas con pedofilia pueden controlar sus impulsos y no pasar al acto. Deseo y conducta no son lo mismo. ¿O acaso desear comer chocolate es lo mismo que comer chocolate? ¿Es comparable desear a la novia de tu mejor amigo que acostarte con ella? ¡Por supuesto que no!
- Algunas personas que sienten atracción hacia los niños también sienten atracción hacia los adultos. Es lo que se llama pedofilia no exclusiva y, por tanto, pueden tener relaciones con adultos de forma normalizada.
- Las personas con pedofilia exclusiva también pueden desarrollar vínculos sociales y románticos con personas de su edad y no poner en riesgo a ningún niño.
- La pedofilia, en general, es una condición con la que se nace y, por tanto, no es algo que se elige. Si bien, algunas personas pueden adquirir la pedofilia tras un accidente o lesión cerebral.
Aunque pueda sorprender, existe tratamiento para la pedofilia. Iniciativas como el Proyecto Dunkelfeld (también conocido como Berlín Dissexuality Therapy Program (BEDIT)) muestra resultados interesantes en esta línea. Este proyecto, que nace en Alemania en 2005, se creó para atender a aquellas personas que, de forma anónima, habían revelado tener pedofilia y buscaban ayuda de forma voluntaria para mejorar su salud mental y no convertirse en agresores (Beier, et-al, 2009a; Gómez, Bueno, Becerra, y Nguyen, 2019).
Según la trayectoria de este programa de tratamiento es necesario abordar con las personas con pedofilia la aceptación de su condición sexual y la comprensión de que esta, aunque no es susceptible de cambio, sí se puede aprender a controlar y a manejar (Beier et al., 2021). A través de este programa de tratamiento, además de
En Eunoia Psicosex consideramos que abordar la pedofilia desde un enfoque de salud pública, rigor científico y derechos humanos es una responsabilidad ineludible.
Por ello, ofrecemos tratamiento psicológico y sexológico a personas con pedofilia y que pueden ser potenciales agresores. Esta intervención psicológica y sexológica tiene como objetivo mejorar la salud mental y reducir significativamente los factores de riesgo, aumentar el autocontrol, favorecer la desestigmatización, aprender a vincularse de una forma ética y prevenir el ASI.
Siguiendo las bases terapéuticas del Proyecto Dunkelfeld, favorecemos la comprensión y la aceptación de la preferencia sexual e incentivamos la motivación al cambio para corregir las percepciones distorsiones sobre el ASI y reducir así la activación sexual. Además, trabajamos la sexualidad desde el enfoque sexológico y trascendiendo la mirada biologicista, abordando los aspectos psicológicos, sociales y culturales de la sexualidad, de cómo nos vivimos como mujeres y hombres. Porque la sexualidad de una persona con pedofilia no se reduce a ese deseo.
El ASI constituye un grave problema de salud pública. La prevención resulta una acción indispensable para reducir y evitar nuevas víctimas. Sin embargo, no todo el peso de la prevención puede dirigirse a los menores (población de riesgo) y a las víctimas de ASI. La pedofilia no desaparece al convertir su tratamiento en tabú o abusando de acciones punitivistas.
¿Te gustan los niños? ¿Temes no poder controlar tus impulsos? ¿Tus pensamientos sobre los niños te provocan sufrimiento, aislamiento o baja autoestima? Es hora de hablar y buscar soluciones. La empatía, la comprensión y la perspectiva científica serán garantes de este proceso. Si sientes malestar por lo que estás viviendo, no estás solo/a. En Eunoia Psicosex podemos ayudarte.