Preguntas Frecuentes Psicología
La terapia psicológica es un proceso de intervención donde un psicólogo sanitario identifica y proporciona tratamiento a los desajustes conductuales, emocionales y relacionales que pueda presentar una persona. Para ello, se vale de una serie de procedimientos, técnicas y ejercicios científicamente válidos, tanto para evaluar como para fundamentar y desarrollar el tratamiento. El objetivo es, en general, mejorar la salud mental de las personas, crear hábitos más sanos, cambiar patrones de pensamiento y comportamiento, construir una autoestima sana, y desarrollar o potenciar habilidades sociales o de autorregulación emocional.
En el proceso, la persona explora partes de sí misma, aprende nuevas formas de pensar, comportarse y relacionarse, incorpora nuevas habilidades para manejar sus emociones o resolver los conflictos personales. La terapia psicológica es, en muchas ocasiones, una experiencia de autodescubrimiento y crecimiento como ser humano.
A diferencia de los tratamientos médicos, donde el paciente se sienta pasivamente mientras los profesionales trabajan y les comunican sus diagnósticos y propuestas de tratamiento, la terapia psicológica requiere de la implicación y colaboración activa del paciente/cliente. En la terapia psicológica el profesional puede acompañar y orientar, pero no le dice a la persona lo que debe hacer con su vida. Se trata de una colaboración entre el paciente/cliente y el profesional de la psicología.
La terapia online se puede dirigir a una persona, a parejas o familias.
La terapia psicológica online se ha convertido en una alternativa accesible y segura para cuidar la salud mental, rompiendo barreras como la distancia geográfica y no condicionando la elección del terapeuta simplemente por proximidad territorial. Aunque la pandemia por la COVID-19, iniciada en el año 2020 y extendida hasta el 2023, popularizó la terapia online ante las medidas impuestas de confinamiento y la suspensión de actividades no esenciales, lo cierto es que muchos psicólogos ya utilizaban las TICs para hacer psicoterapia.
Diversos estudios (Spek et al., 2007; Andersson y Cuijpers, 2009; Richards y Richardson, 2012; Lappalainen et al., 2015; Pots et al., 2016) han demostrado que la efectividad de seguir una terapia online o presencial es la misma en los trastornos más comunes como ansiedad, depresión, fobias, etc. Además, se ha demostrado que la duración de sus efectos es similar en la terapia presencial y la terapia online (Barak, Hen, Boniel-Nissim y Shapira, 2008) y que esta última contribuye asimismo a la prevención de los trastornos mentales en general (Ebert, Cuijpers, Muñoz y Baumeister, 2017). No obstante, existen algunas limitaciones. Por ejemplo, no se recomienda la terapia online con menores ni cuando se trata de trastornos de salud mental graves.
En la terapia psicológica online el servicio se presta a través de las herramientas digitales. En el caso de Eunoia Psicología y Sexología, el recurso más empleado es la videollamada, para la cual, se utilizan plataformas como Doc Fav.
Para conectarse, el paciente/cliente solo necesita tener instalada la aplicación y disponer de cámara y audio, así como de un espacio tranquilo y silencioso, donde tenga privacidad y esté libre de ruidos e interrupciones, exactamente como si fuese a una consulta psicológica física.
Al igual que ocurre en la terapia psicológica presencial, es fundamental el respeto a la privacidad y confidencialidad. Es parte del código deontológico. Además, en Eunoia Psicología y Sexología aplicamos la Protección de Datos de acuerdo a la legalidad existente y trabajamos con una aplicación que sincroniza y guarda los datos con contraseña. Es un recurso que utilizamos, además, con ‘doble llave digital’. Esto permite que los historiales y datos queden altamente protegidos.
Para que el tratamiento psicológico sea lo más efectivo posible, el cliente/paciente debe ser sincero y honesto sobre sus pensamientos y comportamiento más íntimos. Aunque esto puede ser incómodo y provocar vergüenza, no hay que temer que el psicólogo revele tal información a otras personas. Si bien, existen algunas excepciones.
Por ejemplo, si el cliente/paciente confiesa que va a hacerse daño a sí mismo o a otras personas, el psicólogo tiene la obligación de informarlo a las autoridades para protegerle o procurar la seguridad de terceras personas. Los psicólogos también deben informar sobre cualquier caso de abuso sexual, explotación, maltrato o abandono de niños, ancianos o personas con discapacidad funcional.
Además, el psicólogo puede tener la obligación de proporcionar cierta información ante los tribunales en procesos judiciales.
Cualquier persona puede beneficiarse de la terapia psicológica, proporcionando este servicio mayor bienestar general y grado de autoconocimiento en la persona. No es necesario tener un trastorno mental, haber sufrido un trauma o tener un diagnóstico clínico para demandar ayuda psicológica.
Si bien, en términos generales, es recomendable ir a terapia psicológica cuando existe un problema o dificultad que supera las capacidades o habilidades del sujeto, que ocasiona malestar y sufrimiento, que repercute en la autoestima y en las relaciones de la persona.
Algunas motivaciones para ir a un psicólogo/a pueden ser:
- Dificultad o problema personal: ansiedad, fobias, trastornos psicológicos (Trastorno de la Conducta Alimentaria – TCA, Trastorno Límite de la Personalidad – TLP; Trastorno Bipolar -TP, etc), consumo y/o dependencia de sustancias, malestar físico o enfermedad crónica que condiciona el estado de ánimo y el día a día (ej: fibromialgia, lesiones deportivas).
- Situación dolorosa: duelo, duelo perinatal, separación o divorcio, trauma por un hecho concreto que puede ser presente o pasado (accidente, sufrir violencia, agresión sexual, catástrofe natural).
- Dificultades relacionales: problemas de familia, problemas de pareja, problemas en el trabajo.
- Situación desafiante: nuevo empleo, cambio de trabajo, maternidad/paternidad, cuidado de un familiar.
Para iniciar una terapia psicológica es importante que:
- Hayas decidido hacer cambios en tu vida.
- Tengas confianza plena con la psicoterapeuta.
- Estés comprometido/a con el proceso terapéutico.
Las sesiones de terapia psicológica tienen una duración de entre 50-60 minutos.
En cuanto a la duración total de la terapia, difícilmente puedo precisar un número exacto de sesiones. Hay varios factores que influyen en cada caso: motivo (o motivos) de consulta, habilidades previas, compromiso con la terapia y/o adherencia al tratamiento, frecuencia de las sesiones, recaídas y/o aparición de otros problemas, alianza terapéutica.
Si hay una variante que nos permite avanzar en terapia, es el desarrollo de las técnicas y estrategias que vas aprendiendo durante el proceso.
Otra cuestión que merece valorarse para contestar a esta pregunta es que la mayor parte de los estudios en los que se ha analizado la duración de los tratamientos, o bien hacen referencia a intervenciones en el ámbito de la investigación, o bien se centran en el tratamiento de un solo problema (Bados, 2009; Craske y Barlow, 2007; Labrador y Alonso, 2007). La práctica psicológica a menudo desafía los resultados que se dan en entornos controlados, en la
En la actualidad, todavía son escasos los estudios que analizan la actuación psicológica y sus resultados en contextos asistenciales (efectividad) (Ballesteros, Fernández y Labrador, 2013). Al respecto, existen dificultades en la investigación ante la heterogeneidad de los pacientes y sus demandas en la práctica asistencial, la existencia de comorbilidades, las diferencias entre los grupos diagnósticos, la severidad de los síntomas o las técnicas utilizadas. Estos aspectos dificultan precisar por qué se pueden prolongan los tratamientos empíricamente apoyados (TEA).
Por otro lado, algunas personas con trastornos mentales graves, con trauma complejo o que han experimentado cambios importantes en sus vidas pueden necesitar de la terapia psicológica de forma continua. Las sesiones periódicas pueden proporcionar el soporte necesario para mantener un buen funcionamiento cotidiano o controlar posibles recaídas.
Otras personas pueden haber terminado la fase más intensa y periódica de terapia psicológica, pero pueden necesitar algunas sesiones de seguimiento o reajuste. De hecho, pueden haber resuelto un problema, pero el hecho de vivir una situación novedosa en su vida puede desafiarles, hacerles vulnerables o ante ello, sentir que las destrezas adquiridas durante la terapia no son suficientes para afrontar estos nuevos acontecimientos o vivencias.
De modo que, ante las vicisitudes de la vida y la variedad de casos, quizá es mejor no pensar que la terapia psicológica tiene siempre una fase inicial, intermedia y final
La terapia psicológica cuenta con varias orientaciones teóricas diferentes. Tales orientaciones presentan más o menos efectividad según el problema o dificultad a tratar y las necesidades de la persona. La orientación teórica del psicólogo influirá en lo que ocurra en la consulta.
En general, los psicólogos aprovechamos varias orientaciones terapéuticas y nos adaptamos a la demanda, sin desmerecer la evidencia científica. En mi caso, recurro a la terapia cognitivo conductual, la terapia de aceptación y compromiso y los enfoques sistémicos. Esto quiere decir que, además de tener muy presente el aprendizaje y la relación entre pensamiento, emoción y conducta, se valorarán las relaciones sociales y el contexto de la persona.
Por supuesto, en algunos casos, la terapia psicológica no cumple con los objetivos acordados o no repercute, significativamente, en una mejora de la salud y el bienestar de la persona.
Si sientes que no mejoras, es importante que tengamos una conversación honesta al respecto y que analicemos los posibles factores que influyen o están influyendo al respecto: desconfianza con el profesional, bajo compromiso o compromiso ambivalente con la terapia, incomodidad ante la orientación terapéutica con la que se trabaja, dificultades en la alianza terapéutica, resistencias, etc. Esta conversación nos puede llevar a dos conclusiones: decidir seguir trabajando juntos o decidir que es hora de que comiences a trabajar con otro psicólogo. No pienses que es un problema personal. No se trata de ti, sino sólo de una falta de ‘feeling’ en el marco terapéutico.
Si aún sin mantener dicha conversación, decides cambiar o no continuar con la terapia, evita hacer un ghosting. Sí, ¡algunas personas también hacen ghosting a sus psicólogos! Para mí es importante que mis pacientes/clientes puedan comunicarme que no quieren continuar y el motivo o motivos de su decisión. Cuando lo hacen, puedo remitirles a otro profesional, animarles a no abandonar la terapia (aunque conmigo no haya funcionado), desearles lo mejor y, por supuesto, si es el caso, aprender de mis errores.
En algunos casos sí. Por ejemplo, algunas mujeres que han sufrido abusos sexuales o violencia de género pueden sentirse incomodas con un terapeuta varón. En el caso de hombres privados de libertad por un delito de agresión sexual y que puedan estar siguiendo el Programa de Control de la Agresión Sexual (PCAS), estos pueden sentirse más cómodos con un terapeuta varón.
La relación terapéutica es clave para tratar con el paciente/cliente, pues la psicoterapia es, básicamente, un proceso en el que el psicoterapeuta acompaña a la persona para disminuir su malestar emocional y solucionar sus dificultades y/o conflictos. Por ello, al margen de situaciones específicas como las que ya hemos mencionado, que el terapeuta sea hombre o mujer puede ser indiferente para el desarrollo de la terapia. Depende de tu elección, de cómo tú valores la sintonía con el psicoterapeuta.
Recuerda que el vínculo se construye sesión a sesión y que éste debe sustentarse en factores como la seguridad y la protección, además de en la confianza mutua.
- Flexibilidad de horarios: dado que el paciente/cliente no tiene que desplazarse o salir de casa, facilita las tareas de conciliación y corresponsabilidad.
- Accesibilidad: favorece el acceso a personas que tienen movilidad reducida, viven en entornos con una limitada oferta de servicios terapéuticos o que, por su trabajo, tienen que estar constantemente viajando.
- Ahorro de tiempo y costes de desplazamiento: además, ¡aquí no hay problemas para aparcar!
- Mayor intimidad: algunas personas sienten incomodidad o incluso, temor, a que personas que les conocen sepan que van a terapia. Esto puede estar relacionado con el estigma que todavía existe en cuanto al cuidado de la salud mental o con otros factores, como evitar que esas personas puedan emitir cotilleos sobre su vida. En Eunoia Psicología y Sexología, dado que el servicio es 100% online, nunca te encontrarás con nadie conocido al salir o entrar de la consulta ni tampoco en la sala espera.
- Evita la estigmatización, cuestión que puede preocupar a algunas personas cuando asisten a consulta psicológica.
- Promueven una mayor autonomía en el paciente/cliente (Vallejo et al., 2007).
¡Afirmativo! Además, de disponer del Máster de Psicología General Sanitaria (MPGS), estoy registrada en el Colegio de Psicología de mi región (Murcia). Mi número de colegiada es: MU04869.