En los últimos años hemos vivido un cambio en la atención de la salud mental. Algunos de ellos son los avances científicos y mayor conocimiento sobre factores influyentes, una visión de la psicología fundamentada en el modelo biopsicosocial o la disminución del estigma en torno a la salud mental. Es fundamental destacar que la salud mental va más allá de la mera ausencia de trastornos mentales. Se trata de un estado de equilibrio emocional y psicológico.
Actualmente la salud mental se aborda desde una perspectiva más amplia, considerando no solo la prevención y el tratamiento de trastornos mentales, sino también la promoción del bienestar emocional y la resiliencia en la población en general.
Asimismo, ese cambio ha influido en la toma de conciencia sobre la importancia de cuidar nuestro bienestar psicológico, aprender a manejar nuestras emociones y disponer de recursos para manejar situaciones difíciles.
¿Alguna vez te has planteado qué puedes hacer para cuidar tu salud mental?
Pequeñas acciones pueden provocar un mayor equilibrio psicológico, un mayor bienestar.
- Marca logros diarios. En situaciones estresantes, a menudo sentimos que no avanzamos lo suficiente. El hecho de reconocer logros diarios es una forma de apreciar el propio esfuerzo y revaluar nuestros pensamientos.
- Acepta lo que no puedes cambiar. Centrarnos en aquello que no podemos cambiar nos provoca impotencia y frustración. Sin embargo, si ponemos el foco en lo que está bajo nuestro control nos sentiremos más motivados para la acción.
- Prioriza el descanso. Un sueño de calidad y un descanso adecuado pueden tener una profunda huella en nuestra concentración y rendimiento. Nadie es resolutivo cuando está agotado.
- Usa tu agenda para marcar y reservar tiempo para cuidados físicos y emocionales. Cuidarnos también es una responsabilidad. Si agendas reuniones y compromisos con otras personas, ¿por qué o para qué olvidar el autocuidado?
- Elige qué contenido quieres seguir en redes sociales. Tú puedes decidir a quién sigues o no en redes sociales. Si el contenido resulta tóxico o desinformativo, las personas que sigues alimentan la comparación social o influyen negativamente en tu autoestima, ¡no lo dudes y haz unfollow! Las redes sociales pueden crear ‘burbujas’ que más allá de reforzar nuestros sesgos o puntos de vista, también pueden generar o ampliar nuestras inseguridades.
- Aprende a poner límites. La tendencia a complacer, el miedo al conflicto, la presión social o el miedo al rechazo pueden agotar nuestra ‘batería’. Necesitamos poner límites para mejorar nuestra calidad de vida y relaciones personales. A veces los límites suenan así:
- ‘Quiero que llames a la puerta antes de entrar a mi habitación. De esta manera me sentiré más a gusto en casa y la convivencia será mejor’.
- ‘Me gustaría que cuando hablásemos me preguntaras también cómo me van a mí las cosas. Eso haría que me sintiera mejor en esta relación y no me planteara distanciarme’.
- ‘No voy a permitirme a mí mismo hablarme mal. Me trataré con respeto y compasión incluso en mis momentos más difíciles’.
- ‘Parece que disfrutas con mi compañía y a mí me gustaría visitarte con más frecuencia. Para que esto siga así voy a pedirte que no me corrijas delante de mis hijos, pues debilitas mi autoridad. Si quieres decirme algo con respecto a mi forma de criar, hazlo cuando estemos en la más absoluta intimidad’.
Es posible que tras leer este contenido, te hayan surgido preguntas sobre dificultades que están afectando a tu salud y bienestar. Contar con el asesoramiento de un psicólogo puede ser un primer paso para movilizar cambios positivos en tu día a día. Te invito a solicitar una cita online e iniciar ese proceso.